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lunes, 2 de enero de 2017


"Navidad en Olivia"  #cuentosdenavidad


No llevábamos muchos años juntos pero si el tiempo necesario para comprender el verdadero significado de un beso en la frente, en la mejilla, en el cuello o en la boca.
Mi primer beso me lo marcaron mis padres al nacer, desde entonces fueron llegando los tiernos de mis abuelos, los heroicos de mis hermanos y los cómplices de ella, Olivia. 


Nada como un beso apasionado en el momento justo y preciso.
Así son sus besos. Esos que marcan un nuevo rumbo en el camino, esos que te invitan a viajar por todo el mundo.
Un beso con los cinco sentidos, incluso con un sexto ¿por qué no? Un beso verdadero. De esos que desnudan los sentimientos, que los atrapan y los encierran, aunque sea por un instante.
Así firmamos nuestra primera cita, con un beso que marcó ese instante como nuestro y de nadie más.


Bonita tarde fría de diciembre, mi mes preferido. Yo con gorro, bufanda y guantes y tú… tú y tu sonrisa bastaban.
Supimos calentar la tarde con un beso de esos, supimos hacernos reír, tanto que aún no hemos encontrado el momento de frenar.
Y yo sigo igual, como el primer día. Sigo teniendo esas ganas locas de provocarte de seducirte… de enamorarte en cada mirada, en cada sonrisa. Sigo teniendo esas ganas de verte cuando cruzo la esquina, de no soltarme de tu mano, de sorprenderte…


¿Sabes Olivia? A mí como más me gustas es cuando estas despeinada. Estás demasiado atractiva cuando te desnudas para mí. En ese momento en el que tus cabellos son tu único uniforme de combate. Estás arrebatadora cuando vistes mi camisa a rayas, esa que cubre cuidadosamente cada una de tus espectaculares curvas.
Tiene su parte irónica. Me llevó a ti tu perfume, creo que era de Coco Chanel, igual te lo pusiste con alevosía premeditada. Acertaste.
Desde ti, nunca le he llegado a encontrar tanto sentido a esa frase suya: "El perfume anuncia la llegada de una mujer y alarga su marcha".
Aquella noche pensé que no podías ser más perfecta.
Ese vestido negro...tan elegante, dejaba al descubierto tus terribles e infinitas piernas. Esa abertura en la espalda...tan sexy, daba paso a la imaginación justo en ese lunar que tanto me gusta. Tan preciso y exacto. Ese escote tan sutil y distinguido que acariciaba ese tatuaje tan minimalista y oportuno que tanto adoro. Me pareció ver un ángel, decidí memorizar cada detalle. Estabas increíble cuando combinabas todo eso con una sonrisa y una mirada capaz de deslumbrar a cualquiera. Decidí ignorar mi alrededor y fundir mis manos con las tuyas, no lo pude evitar.
Lo que no sabía es que si me enganchaba a ti ya no sería fácil dejarte marchar.
A pesar de todo ello, me equivoqué. 

Sí, me equivoqué, porque cuando realmente estas perfecta es recién levantada, sin ropa ni maquillaje. Cuando duermes sobre mi hombro y me matas a cosquillas o me retas a una guerra de almohada cada noche, incluso cada mañana. Cuando me invitas a ver mi película favorita y a comer palomitas, aunque las odies. Cuando tus pies, fríos como los días en Alaska, hacen tregua con los míos.
Adoro la manera en la que desorganizas mi vida y me mantienes en las nubes. Cada una de tus imperfecciones tanto como tus manías y reproches, eso te hace especial. Adoro cuando me sacas de quicio, cuando dices que estoy más guapo cuando me pongo tontorrón o me enfado. Adoro la manera en la que me haces entrar en razón y en la que me mandas callar con un beso.
Solo quiero que me vuelvas loco y que tú seas la única cuerda que me pueda mantener a salvo. Solo te pido una cosa: quédate a mi lado, 365 días al año, 365 años. Por si las moscas yo te seguiré pidiendo en cada Navidad, seguiré mandando a Laponia mi peculiar carta de Navidad esperando que Santa Claus vuelva a concederme mi deseo:

"Querido Santa:
Creo que materializamos demasiado la Navidad, me pongo el primero, pero ahora puedo decir que he encontrado el sentido que envuelve la vida. No sé si conoces a Olivia, ella es alucinante, es increíble. Cuando le conocí supe que la iba a querer para siempre, a mi lado, sin soltarle de la mano. Desde aquel día no he conocido mujer más bonita que ella, créeme. Sus prisas, sus tropiezos... Su mal despertar, sus ganas de hacerme enfurecer para luego comerme a besos, sus despistes y manías, sus locuras y sus ganas de saborear el mundo, su bipolaridad, sus anhelos y sus miedos... Cuando la conocí me propuse quererla sin más, cuidarla, dejarla ser y ser uno.
Y es que, Santa, Olivia es mágica cuando ríe, a carcajadas.
Desde Laponia mantenla todos los días a mi lado, yo me encargo de hacerla feliz.

Att: Marco."


Escrito: PetitaC

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